El
capítulo de Black Mirror: Blanca Navidad, presenta como punto de partida una
sociedad avanzada donde las personas llevan
un dispositivo de realidad aumentada implantado en los ojos como si
fueran lentillas. Este dispositivo es conocido como “Ojos-Z”, y funciona como
un teléfono móvil, pueden acceder a internet, hacer video llamadas, fotografías
y funciones semejantes a las de facebook, whatsapp y todo tipo de redes
sociales. Estos aparatos provocaban la rotura entre lo real y lo virtual, es la
proyección de un mundo donde ha desaparecido todo rastro acerca de la
identidad.
Charlie
Brooker critica la realidad social en todas y cada una de las temporadas que ha
rodado. En este capítulo vuelve a hacer una reflexión sobre el impacto negativo
de los abusos de los nuevos avances tecnológicos y sobre hasta dónde puede
llegar la obsesión por los mismos. Es decir hace una reflexión sobre “la
esclavitud tecnológica”: Si hoy en día ya somos bastante esclavos del móvil, de la
tecnología, de la de la red, este episodio lo lleva al extremo cuando nosotros
mismos nos convertimos en una galleta,
es decir, nos hacemos extraer nuestra conciencia para hacer un
"mini-yo" que trabaje para nosotros. Se trata de una auto-esclavitud: nos hacemos prisioneros de
nosotros mismos por nuestro propio interés. En este caso una de las
protagonistas se hace un mini-yo de sí misma para que le vigile la casa y le
tueste las tostadas.
A lo largo de todo el episodio se habla de un
concepto muy vinculado con nuestra realidad: “El bloqueo”. Esto es muy similar a lo que hoy en día
hacemos en Facebook o en otras redes sociales. Brooker da la oportunidad a sus
protagonistas de que cuando se encuentren en medio de una discusión puedan impedir
a alguien de sentir y ser sentido e incluso de ver y ser visto. Y además puede
ser de forma definitiva. Uno de los protagonistas de “Blanca Navidad”, se
encuentra bloqueado por la que hasta el momento era su pareja y entorno a este
personaje se desenvuelve el episodio.
Para finalizar este episodio está dividido en
tres historias: en la primera nos cuentan como la tecnología nos
permite hacer que cosas cotidianas puedan llegar a tener un impacto en
nosotros. La segunda, la tecnología avanza tanto que podemos transferir
nuestras mentes a dispositivos pero dicha mente tiene tantos dilemas que podría
decirse que es muy humano. La tercera historia, nos muestran el uso de esas
tecnologías y el impacto que tiene en el otro personaje
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